lunes, 4 de noviembre de 2013

Alegría del cronopio

Un cronopio es un ser verde y húmedo que entra por la nariz y te alegra el día. Te incita a bailar de alegría. Así son los cronopios, les gusta provocar alegría. Una panda de cronopios deciden acudir de oyentes a una clase de Anatomía en la facultad de Medicina. El profesor sorprendido, los investigó una tarde entera, con una taza de chocolate amargo y picante. Publicó un artículo a los dos días explicando que la piel de un cronopio es lana verde tejida a base de ganchillo y mucha atención. Esta publicación provocó menciones honoríficas por parte de la UGR y más tarde un premio Príncipe de Asturias. En el teatro Campoamor, quedaron las primeras filas reservadas para los cronopios; un cronopio fue homenajeado sentándose en el palco de la Reina. El resto de palcos fueron ocupados por los famas que iban muy bien arreglados, estrenando todos ellos un reloj de bolsillo. El relojero ovetense ha ganado tanto dinero que ha podido viajar a la costa almeriense, cumpliendo su sueño de acudir a estas playas para venerar la luz. El profesor de Anatomía agradeció mucho su premio, se le concedió un discurso y se mostró muy feliz por recibir el mismo premio que José Ángel Valente, a quien le tiene mucha estima y procura recordar en clase siempre que explica la morfología del grano de arena endémico de la costa almeriense. Esto no lo dice el profesor, pero los alumnos terminan cortándolo cuando divaga demasiado tiempo sobre la importancia de la luz en la formación del grano de arena endémico de la costa almeriense. El acto se cerró por alegrías, pues los famas decidieron honrar a los cronopios y al profesor de Anatomía con una actuación de Paco de Lucía, quién solicitó un cronopio como escudero, consejero y fiel amigo. Tras la votación entre el colectivo de cronopios resultaron elegidos dos: uno electo y otro que tenía tanta ilusión por acompañar al guitarrista que el resto no pudo decirle que no.

Tras una semana de festejos, los famas se retiraron a sus hogares. Los cronopios, después de equiparse en un Decathlon, han comenzado el Camino de Santiago. Oviedo los ha despedido con tristeza; todos han disfrutado mucho.