lunes, 15 de julio de 2013

Bolaño

Bolaño murió en el 2003, la madrugada del quince de julio. Mientras el mundo literario se conmocionaba con la noticia, yo probablemente estaría en la playa, jugando en la orilla con mis padres. Con diez años, la única producción literaria que yo veneraba era la de Tolkien, producción que devoré ese mismo año. La muerte devoraba a Bolaño y un niño de diez años devoraba a Tolkien. Cada loco con su tema, y comiendo en todos lados. 

Supe de Bolaño en 2011. Leí Los detectives salvajes, y paladeé los desiertos de Sonora muy despacio, con la precaución de disfrutar cada bocado. Guardo un excelente sabor de aquel libro. Preguntando por Roberto Bolaño, me han dicho que es lo mejor que ha parido América Latina después de Borges. Buscando información, he leído que adoraba a Borges. Tenía buen gusto.